The Ex + Ginferno, Moby Dick Club (Madrid), 2012

El 13 de noviembre de 2012, 11 días antes y tres euros más de lo anunciado, The Ex, la mítica banda holandesa de estilo dificilmente clasificable (en algún subgénero del punk se les podría encasillar) dio un concierto en Madrid, en la sala Moby Dick Club.

Tras coger alguna chuchería y unas pocas patatitas de la barra, comienzan los teloneros con nada de retraso. Ginferno, banda madrileña que lleva más de 15 años de trayectoria. Se notan, a pesar de los múltiples cambios en su formación. Cinco miembros que llenan el escenario como si fuesen toda una orquesta, sin que ningún instrumento se imponga por encima del otro. Contrabajo, saxofón barítono, batería y guitarra eléctrica. Todos ellos acompañados por la voz, a veces ronca, otras suave, de Kim Warsén. O bailas o te quedas hipnotizado por lo que son capaces de hacer.

Kim Warsén, vocalista de Ginferno

Tiempo de comer el bocadillo, algún chupito de Jäger en probeta (gratis, no vaya a ser) y de vuelta a primera fila, que un acontecimiento como este no se presencia todos los días, así que mejor verlo cerca que lejos.

Tras una pequeña discusión entre Andy Moor y el que se infiere es dueño de la sala o encargado del material, por las pequeñas vallas de seguridad (al final gana el guitarrista de The Ex), se suben los 4 miembros al escenario: tres guitarras y la maravillosa percusionista Katherina Bornefeld.

Empieza el espectáculo (en el mejor de los sentidos). Empezando desde la sencillez de un riff de guitarra bastante básico se le añaden otros dos hasta que los tres parecen convertirse en uno. Entonces la batería entra con rabia y perfección. Difícil no moverse con esos ritmos, con los que los mismos componentes de The Ex entraban en trance.

A pesar de llevar apenas tres años con la banda, el guitarrista y vocalista Arnold de Boer se entiende a la mil maravillas con el resto del grupo,mostrando al público los bailecitos que se puede marcar mientras sigue tocando. Se echaron de menos algunos temas de los primeros años, pues la mayoría de los interpretados esa noche fueron de su último álbum Catch my shoe (2011). Pero en su momento, poco importa cuando se puede disfrutar de temas que se engrandecen en directo como Maybe I Was the Pilot, Double Order o el punto final y la guinda de la primera parte de su actuación, 24 problems.

The Ex, de izquierda a derecha: Terrie Hessels, Katherina Bornefeld y Arnold de Boer

Volvieron a los pocos minutos, pero esta vez Katherina blandió un cencerro y se puse al frente para cantar Hidegen Fujnak A Szelek. Una canción más y sería el final del concierto. Cierto que hubiese sido todo un acierto y un detalle el que hubiesen tocado su versión de Ay, Carmella, incluído en su 1936, The Spanish Revolution (1986), pero tampoco se puede pedir todo. Más que suficiente fue el gran concierto que interpretaron, que solo podrá ser sustituido en la memoria por otro de ellos. O por un golpe severo en la cabeza.

DRM

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