Crónica del primer día del Resurrection Fest 2013, Campo de Futbol de Celeiro (Viveiro, Galicia)

Antes de todo: si encuentras algún error, por favor notifícalo en los comentarios y lo trataré de corregir con la mayor brevedad.

Escenario Mosnter

El festival más grande y variado de metal, hardcore y punk de España (otras propuestas como el Sonisphere, reducido a un solo día y con un cartel que varía entre Metallica un año y al otro Iron Maiden como principal reclamo, no parecen abanderar el futuro del festival en España) se proponía en su edición de 2013 superar en tamaño, organización y asistencia a lo visto en ese precioso pueblo que es Viveiro desde 2006. Veremos si lo han conseguido.

Los organizadores continúan con algunas buenas prácticas como utilizar tres escenarios (el principal Monster, el mediano Jägermeister y el pequeño Arnette) de una manera muy estratégica: sin que ningún grupo grande o mediano se pise y utilizando a los pequeños para complementar e introducen algunas novedades.  Para la ocasión, decidieron darle más protagonismo al escenario Arnette, motaron un camping privado para los que querían estar más cómodos que en el gratuito, ampliaron la zona de merchandising, que esta vez estaba bien separada de la zona de conciertos e introdujeron los polémicos vasos a 1€, entre otras cosas. La zona Chillout de la que se habló, seguramente tenga que esperar al siguiente año.

He de pedir mis disculpas a los grupos a los que la distribución de los horarios los posicionó en las horas más tempranas del día, pero soportar más de doce horas de conciertos y del estilo de los que se ofrecen en el Resurrection sin drogas, pase para la zona VIP y metiéndose en el pit cuando uno lo siente necesario, está lejos de ser soportado por mi capacidad física. Lo cual no quiere decir que no haya personas que sean capaces de ello. Estoy seguro de que las hay. Para ellas deberían de ser los múltiples artículos que se sortean y regalan en casetas como las de Vans y Jägermeister, ellos son los verdaderos héroes del festival. ¡Cabezas de cartel todos ellos en la próxima edición!

Bueno, ya lo dejo, a lo importante.

Inordem fue el primer grupo que pude escuchar en el escenario Jägermeister, unos veteranos del trash que llevan en activo desde 1997. Se notaba que estos madrileños ya tenían sus seguidores entre los asistentes al festival, que se encargaron de celebrar temas como Condenados, de su disco de “Destrucción Mutua Asegurada” (2008). La ovación final sirvió como prueba de que habían ofrecido un buen concierto.

Nada más finalizar estos comenzó, con una puntualidad que se sería la norma durante todo el festival (con alguna excepción), Bastards on Parade y el folk punk invadió el escenario Monster. La gente celebró a estos gallegos como mejor se puede hacer en este festival: inspirando todo el polvo que se cuele por el pañuelo, bandana, camiseta anudada o cualquier método casero para tapar la boca. Así que estos siete borrachuzcos consiguieron levantar al público a basa de temas como We’re coming back to you. Repetían en el Resurrection, pero en mi opinión este concierto superó al dado por ellos en 2011.

Bastards on ParadeBastards on Parade en el escenario principal

De vuelta al escenario Jägermeister nos encontramos con Possesion, una banda de Salinas (Asturias) que ya tienen los huevos pelados desde que en 1997 empezasen a darle al death metal. Con temas como El último día de su “Spiritual Sirius” (2012), uno de los más populares entre su gente, contentaron a un público aún un poco desperdigado por el recinto.

Switchtense habían visitado el festival dos años antes, por lo que estaban muy agradecidos de poder repetir en esta edición. Entre descargas de trash y metalcore (con algún tema de su primer disco) iban intercalando algún mensaje cargando contra la extrema derecha y haciendo alusiones a la situación social de Portugal, un tanto más crítica que la española.

A New Heaven AriseMiguel, vocalista de New Heaven Arise, en el escenario Arnette

A New Heaven Arise  jugaban en casa y quedó demostrado desde la primera canción. La cantidad de gente que se reunió para ver tocar a estos jovencísimos chicos de A Coruña quedó bien servida con el metalcore moderno que destilaron. A destacar el momento en el que tocaron Five-sided de su último disco “Birth Chamber” (2012), en donde queda claro que el teclista, con un aire a Dave Grohl, juega un papel esencial en esta banda. Una de las sorpresas del festival para muchos, aunque faltó que explicasen el rollo que se traen con tanto triángulo y pirámides.

Escuela de OdioLos de La Felguera, Escuela de odio, dando clases de hardcore en el escenario Jägermeister

Escuela de Odio, veteranos en esto del hardcore nacional hicieron toda una demostración de lo que es militar en ese estilo y además hacerlo con implicación política. Entre temas como Canciu de llucha, Héroes de la clase obrera o Asturies Arde demostraron su inagotable apoyo a la causa de los mineros de la Cuenca asturiana. Los primeros moratones empezaban a salir ya entre los más animados.

Y era el turno de los primeros artistas “internacionales”: The Casualties. Con una presentación que fue una declaración de principios, en la que el vocalista Jorge Herrera se echó una cerveza entera por la cara (porque apenas acertó en la boca), comenzó el street punk. La variedad dentro del estilo que practican no es un rasgo característico, así que canciones que sonaron como Brick Ball Justice, Ugly bastard o El futuro está destruido puede que no hayan tenido la celebración que deberían pero eso sí, cuando llegó el turno de We are all we have, todo Cristo se puso a corearla. Ah, los singles…

The CasualtiesEl guitarra de Casualties Jake Kolatis en el escenario Monster

El escenario pequeño acogía a los británicos The Amsterdam Red-Light District y nada más ver las pintas y los movimientos con los que nos deleitaba el cantante (con el curioso nombre de Elio S.x.one), me vino a la mente la idea de que aquel no era mi grupo. Menos mal que en uno de esos movimientos chulos se le escaparon las gafas y a medida que pasaron las canciones eso empezó a sonar algo más serio. Al final del concierto acabaron sin convencerme, pero pude ver que los chicos se esforzaban y estaban agradecidos de poder tocar delante de tanto público, ya que al ser el único grupo que tocaba en ese momento, captaron la atención un buen número de los festivaleros.

AmsterdamEl cantante de The Amsterdam Red-Light District demostrando que los gritos y el estilo no son incompatibles

Estába en el escenario Jägermeister y era el turno de Devil in Me. Los portugueses ya habían tenido la ocasión de defender su disco “The End” (2012) el año pasado acompañando a Madball por algunas salas de España, pero esta era una ocasión única para darse a conocer. Y no la desaprovecharon. Estos tipos enormes, capitaneados por el mostachil Poli, ofrecieron un concierto contundente, como los son sus temas Back against the wall, Alive o On my own, celebrados por los presentes amantes del hardcore de nueva escuela que homenajea a la vieja. Contaban  en el festival con algunos de sus amigos, como los miembros de Madball, sus paisanos For the Glory o We Ride a los que instaron para que viésemos en directo. Con The End y Brothers in Arms poco más quedaba por decir. Muy buenos.

Devil in mePoli de Devil in Me aplicando las enseñanzas de su maestro Freddy Madball

En cuanto a Trivium, no acabo de decidirme por un veredicto justo para ellos. Las ganas de verlos en directo eran muchas, pero tras Throes of Perdition y Becoming the Dragon tuvieron que parar, para sorpresa de ellos (y de todo el público), para recolocar las vallas de seguridad de las primeras filas en los que se dijo que serían 10 minutos. Casi media hora después Matt Heafy, su pelito corto y el resto de la banda volvían con Down from the Sky. No fue su culpa, pero la espera influyó en mi percepción final del concierto. Aún así escuchar en exclusiva Strife o temas como A Gunshot To The Head Of Trepidation fue toda una gozada. Y técnicamente tan precisos como ellos saben. Tras el abandono de escenario de rigor y consecuente vuelta, cayó la ya mítica In Waves y cerraron con Pull Harder on the Strings of Your Martyr.

TriviumMatt Heafy celebrando su flamante corte de pelo

Nada más acabar Trivium hubo que ir corriendo al escenario Arnette para ver la que era, personalmente, una de las actuaciones más esperadas del festival: la de The Flatliners. Y con el trío de canciones elegidas para dar comienzo a la actuación (Carry the banner, Eulogy y la tremenda Bleed) ya consiguieron convencerme. Las ganas que le ponen estos canadienses unido a las canciones redondas que componen siendo aún tan jóvenes y a la experiencia que les otorga llevar en esto más de 10 años dan como resultado el estupendo concierto que ofrecieron, llegando al momento culmen con el tema Monument y despidiéndose con Count your bruises. Dejaron muchas ganas de verlos en sala en algún momento.

Y ya inmersos en la hora del día en la que sabes que el próximo grupo que toque va a ser uno grande, les llegó el turno a Madball, esos gigantes del hardcore a los que ya les queda poco que demostrar. Los que no les habíamos visto antes en directo pudimos disfrutar de temas míticos como Smell the Beacon o Set It Off y comprobar que Freddy Cricien (más conocido por el original nombre de Freddy Madball) cuando no está gritando aquello de Hardcore still lives, gusta de soltar algún discurso con este estilo de música como tema principal. Ya al final del concierto, en el tema Pride (Times Are Changing) salió su colega Poli de Devil in Me a hacerle compañía y cantar algunos versos y el estribillo. Una vez acabó, era la ocasión de salir pitando al escenario principal, pues el plato fuerte estaba apunto de ser servido.

Lamb of godRandy Blythe y su camiseta de Corrosion of Conformity en el escenario Monster

Lamb of God eran la atracción del día y con puntualidad salieron Randy Blythe y su pandilla al escenario, comenzando el show con Desolation, a la que siguió Ghost Walking. Cuando parecía que aquel iba a ser un concierto de presentación de su último disco “Resolution” (2012) desataron la tormenta con Walk with me in hell. Entonces sí, circle pit, empujones, saltos, celebración y regocijo. El sonido, como cabía esperar, de una potencia considerable, con una calidad y nitidez absolutas. Imagino que tener a Gandalf entre tus filas ayudará bastante a ello. El líder de la banda no necesitaba muchas palabras (algún gritito característico de un combatiente de lucha libre que hizo repetir al público fue uno de los pocos intentos de animar a este), ya que se iban sucediendo trallazos como Set to Fail o Now You’ve Got Something To Die For y aquello era un no parar de movimiento. Algunas referencias se oyeron a Madball y a Jello Biafra, que sería el siguiente en tocar y tras una pausa breve volvieron los de Virginia para completar el set con la traca final: un Laid to rest, un Redneck y, cuando la gente aún se estaba recuperando de los estragos causados por su tema estrella, finalizaron con Black Label. Una buena demostración de lo que se puede hacer en el escenario Monster. Y quedó el listón alto para los cabezas de cartel venideros.

Lamb of Dios

Si en la pasada edición podíamos escuchar a los Dead Kennedys en el escenario mediano sin su cantante original, esta vez, en el mismo lugar, tocaba comprobar de lo que era capaz Jello Biafra y su Guantanamo School of Medicine. Quedó claro que como frontman Jello se come con patatas a Jeff Penalty, pues sus movimientos, su carisma y sobre todo su característica voz son simplemente únicas. Y buenos temas propios les sobran, se puedieron oir New Feudalism o Pets eat their master y algunos otros que presentaba correspondientes a su último disco con la banda “White People and the Damage Done” (2013) como Road Rage o Shock-U-Py! De este último llevaba Biafra una camiseta, con un tipo enmascarado en una careta de Guy Fakes. En el momento antes de sonar el tema, aprovechó el showman para hacer referencias al movimento 15-M y al Occupy de EE. UU. con un mensaje político que no cesó en todo el concierto. El tiempo pasa, pero mantiene su forma de pensar. El público asistente no se pudo quejar de nada, pues el espectáculo se completó con tres versiones de los Dead Kennedys, California Über Alles, Nazi punks fuck off y Holidays in Cambodia. Todo aplausos para él y su banda.

Jello BiafraJello Biafra dándole a la máquina de escribir

Una pena lo de Sylosis. Apenas empezó a sonar Fear the World, mi cuerpo ya me estaba pidiendo a gritos la retirada, pues quedaban dos días más de festival y el camping gratuito no ofrece muchas facilidades para conciliar el sueño. Me comentaron que el concierto fue tan o más magistral que el de 2011 (allí tocaron a una hora más adecuada y pude echarles un oído) pero a la hora a la que este finalizó mi mente ya se encontraba dentro de un saco imaginando lo que depararía la siguiente jornada.

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Un pensamiento en “Crónica del primer día del Resurrection Fest 2013, Campo de Futbol de Celeiro (Viveiro, Galicia)

  1. TheFrikelian dice:

    Muy buena la crónica. Coincido contigo en que los héroes del festival eran Vans, Arnette, Monster y el coche de Jäger que debería haber ardido y no lo hizo con todos sus ocupantes en él y la marabunta de posers que campaban el festival con ellos. También coincido en que si tenemos que elegir entre esto o Sonisphere… esta claro que al menos este tiene variedad pero comparado con el resto de Europa, nos siguen engañando como a chinos.

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